lunes 23 de marzo de 2009

Me duele el lomo de toro



Por: Julio Ojeda

Al regresar de mis cortas vacaciones (por alguna extraña razón las vacaciones son siempre cortas aunque duren un año) me reencontré con mi rutina de cuadernillos, libros , poemas, discusiones (filosóficas y triviales), semanas mechonas y alcoholismo universitario, y por supuesto con una de las actividades que más estimo dentro de mi diario vivir: aplanar calles o vagar sin ninguna intención fija, simplemente por el echo de consumir el tiempo en algo que no tenga ninguna relevancia estética, socio-cultural o económica, creo que es la única forma de liberar aquella parte de mi que me pide a gritos que ponga la mente en blanco por un par de minutos y deje de pensar en las cuentas, libros, ramos o pornografía. En uno de aquellos paseos que en marzo aun son calurosos, me adentre en mi querida plaza de armas, debo reconocer que uno de los lugares que más estimo de esta ciudad es la plaza, en ella recuerdo mis días de liceano, me fumo un cigarrillo observando a uno que otro perro que mordisquea un pan de hace tres días o simplemente dirijo mi mirada a la catedral, a ver si encuentro un poco de divinidad en la punta de la catedral que ya parece tocar las nubes. Caminé y di varias vueltas por el lugar, hasta que me encontré con un detalle que a pesar de su tamaño no había tomado en cuenta, aunque parezca increíble literalmente me tropecé con un toro de casi dos metros que no me dejaba pasar, grande fue mi sorpresa como se podrán imaginar al darme cuenta que siendo yo un osornino de corazón, de tomo y lomo, oriundo y mal criado en esta cuidad no le había prestado mayor atención a el toro de dos metros que colocaron en MI plaza. Al conversar con mis compañeros y amigos con respecto al tema del famoso toro surgieron varios adjetivos que me dejaron en claro que no existe una opinión consensuada de la función del toro ni de su valor identitario (positivo o negativo) así que me he propuesto analizar estos aspectos para definir si este símbolo nos identifica o solo es una creación de un grupo de poder que nos impone este símbolo para llenarse los bolsillos vendiendo tazoncitos, poleritas y chapitas del torito de la plaza a cuanto turista despistado pase por Osorno.
Comencemos por lo básico, la relevancia espacial, es más que sabido que un símbolo especialmente una estatua o escultura está en directa relación con el espacio en cual se sitúa, es decir que se mantiene no solo para llenar un espacio sino para potenciarlo, para que a través de esta manifestación el espacio se re-signifique, y adquiera un nuevo valor, creo que este valor se perdió en el preciso momento en el cual me tropecé con la estatua, no me gusto porque para empezar me estorbó, se encuentra en medio de una de las entradas de la plaza, no creo que colocar una estatua de mi perro en la entrada de mi casa sea lo mas conveniente ¡estorba! Y tampoco creo que la ubicación del toro sea la más adecuada. Punto en contra para el torito.
Lo siguiente es el carácter identitario de este símbolo, el toro en teoría debiese nacer de forma espontánea como parte de una imaginario colectivo arraigado de forma intrínseca en nuestra identidad, lo cual creo no sucede en este caso, pero ¿Existe acaso ese símbolo mágico que nos une y nos identifica a todos por igual? Al parecer no, por que le pregunte a cuanto creativo me encontré y ninguno me mostro aquel símbolo mágico, así que en este caso podemos decir que es valido invertir el proceso y crear un símbolo que no nos representa y darle aquel valor unificador lo cual en teoría se debería consolidar en el tiempo, por lo tanto el valor del toro podría llegar a ser positivo en la medida que nos brinde esta suerte de ancla identitaria. Punto a favor para el torito.
Estéticamente no me puedo manifestar debido a que no soy un experto en escultura, y no me quiero mojar lo pies haciendo una critica estética del famoso toro, así que ante el tema me declaro un gallina.
Podemos tener muchas opiniones respecto a este símbolo, que es feo, que está gordo, que no debería mostrar ciertas partes intimas, que representa nuestra masculinidad como osorninos (lo cual considero una soberana estupidez), pero no podemos negar que en un pueblo que no se caracteriza por identificarse con muchas cosas, este toro podría llegar a ser con el paso de los años un símbolo unificador, para poder llegar a querernos primero debemos mirarnos en el espejo e identificar nuestra imagen, sea bonita o fea, es lo que hay, así que para que los osorninos puedan llegar a querer de una manera profunda a su ciudad deben tener estas anclas semióticas que les ayuden a descubrir un estructura mas profunda dentro de su imaginario cultural, tal vez el toro lo ayude a lograr esto.

sábado 14 de febrero de 2009

Mitos y verdades de la antipoesía

Por: Gilberto Palacios.

Como aproximación básica al tema es altamente conveniente, para el propósito central de este análisis, desglosar el significado etimológico de “antipoesía”.
El vocablo “antipoesía” es una palabra compuesta por dos términos que tienen sus orígenes en el griego:
anti: en contra de... poesía (del término poiesis): elaboración.

Conociendo la raíz de la palabra comprendemos que la antipoesía, etimológicamente se define como la construcción que se “contrapone a los cánones convencionales de elaboración poética”. Dentro de esa dimensión, la antipoesía, necesita obligatoriamente nutrirse de la poesía convencional, ya que para poder oponerse a algo es imprescindible conocer perfectamente el tema aludido para poder hablar con fundamento.
El antipoeta es un amplio conocedor de la poesía, un ser concreto y “juguetón” que arma y desarma sus artefactos a su antojo de acuerdo al orden social y crítico que quiera imprimirle a su obra, partiendo desde la arista principal: desmantelar la poesía estructurada. No obstante, para desmantelar una estructura se requiere, asimismo, elaborar otra estructura que sirva de by-pass para el agotado y desgastado corazón poético impuesto por la poesía vanguardista.
Dicho de otro modo, la Antipoesía, es un constante contrasentido, un ir y venir entre la elaboración elevada (burguesa) y la elaboración simple (vulgar. Vulgo = pueblo). En los antipoemas, la mayoría de las veces, se presenta un mundo desencantado que ha muerto a manos de la excesiva enajenación artístico-mental. Se produce entonces el modelo de crisis imperante en todo sistema: Tesis-Antítesis-Catarsis.
NO PUEDE EXISTIR ANTIPOESIA SIN QUE ANTES HAYA EXISTIDO LA POESÍA CONVENCIONAL; esto porque por naturaleza, como lo vimos en su desglose etimológico, la antipoesía es la segunda cara de la moneda.
El esquema de Antipoesía es entonces:

Tesis - (poesía convencional) - Antítesis (desencantamiento) - Catarsis (antipoesía).

La elaboración antipoética busca, dentro de sí, burlarse de los cánones tradicionales que rigen la poesía; por lo tanto, estructuralmente, un antipoema de calidad es aquel de ridiculiza lo supremo transformándolo en realidad concreta, palpable al primer contacto visual. Desde esta perspectiva puede decirse, entonces, que en toda corriente literaria, y aún más, en toda manifestación artística, existen contra posturas y que, por lo tanto, esto no es propio únicamente de la poesía. El mejor ejemplo de ello lo constituye la obra literaria más universal de todos los tiempos: El Quijote. En aquella obra cumbre de la literatura, Cervantes, a través de la figura del Quijote, satiriza en grado sumo a las novelas de caballería. El Quijote es viejo, raquítico; Sancho es bajo, gordo y no posee un corcel, sino un burro; todo lo completamente opuesto a los caballeros andantes y sus grandes proezas. Es perfectamente posible decir que si El Quijote fuese poema sería indudablemente un antipoema de primera calidad.
Además de este esquema, para que un texto se convierta en antipoema debe también, al contrario de lo que se piensa comúnmente, ir de la mano con la poesía convencional, caminar juntas, pero en el momento más inesperado... torcerle los brazos asemejando el golpe a una llave maestra de judo.
Se equivoca quien piensa que los antipoemas no poseen imágenes poéticas. Paralelamente con la poesía convencional, la antipoesía también posee códigos simbólicos, también reelabora el lenguaje, también esquematiza sus textos, lo que en Creacionismo -por proponer un ejemplo radical- se llama Caligramas, en Antipoesía se denomina Artefacto; la diferencia es que el Creacionismo se fundamenta en la realidad abstracta y la Antipoesía se elabora a partir de la realidad concreta.
Como ejemplo del análisis contenido en este documento a continuación se graficarán algunos antipoemas escritos por el precursor (durante el Siglo XX) de esta visión poética, el chillanejo Nicanor Parra.

AFORISMOS ANTIPOETICOS

1) NUBES: Qué sería de Parra sin ustedes.

2) Más que las flores abiertas interesan las que están por abrirse.

3) Cambio lola de 30 por dos viejas de 15.

4) Y ahora que se me puso la duica como fierro pero sólo dispongo de la mano.


Nicanor Parra, en unos de sus poemas cumbres, nos dice al respecto:

“La poesía tiene que ser esto: / Una muchacha rodeada de espigas / o no ser absolutamente nada”... / (Nicanor Parra. Poema Manifiesto).

Sentenciar, entonces, que la poesía debe ser “una muchacha rodeada de espigas” supone un estado consciente / inconsciente distinto al tradicional, aunque sea postulando aquella visión a través de la utilización del lenguaje simple; por lo que puede decirse, entonces, que la antipoesía igualmente se nutre de imágenes poéticas, y por ende, de recursos retóricos de lenguaje. En este caso particular se debe descifrar el simbolismo de la palabra “espigas” ya que aquella es la clave para desglosar la noción pura del mensaje parriano.
Una imagen no necesariamente tiene que ser transcrita con frases o palabras complejas para que se defina esencialmente como tal; sólo se requiere plasmar una visión imaginativa o, dicho de otras palabras, un supuesto de algo que podría ser, inserto en el mundo alternativo que el poeta desea construir.
El lenguaje es sólo la herramienta con la cual se construye tal visualización; así como se puede clavar madera con martillos de distinta marca, igualmente se puede elaborar poesía con distintas formas, sin dejar de serlo en su estado más puro.

lunes 19 de enero de 2009

CALCOMANÍA REFLEJA

Por: Julio Ojeda

Osorno es puro realismo, suena tajante pero eso es lo que me formo, yo no vivo en mundos imaginarios vivo en una cuidad llamada Osorno que turisticamente es un lugar entre Valdivia y Puerto Montt, es el lugar donde pasan los turistas a dormir para llegara a Puyehue o seguir avanzando hacia los glaciares del sur, hogar de un río sucio, de gente apática (para mi somos un poco introspectivos), de calles angostas, de bares con acordes de rancheras, de espacios con olor a pasto, de caminatas ligeras, de poesías lluviosas, de la eterna melancolía, de artistas dispersos... ¿dije artistas dispersos? Eso hasta ahora.

¿Qué espero de Visionarte?

Espero mucho y en realidad no tanto, nos hemos acostumbrado (en Osorno) a tomarnos las cosas con cierta distancia. Espero un espacio, no sólo como escritor, critico (no confundir con criticón), espectador, oyente, persona o loco existencial, un lugar en el cual leer algo de esperanza, dicen que la esperanza es la religión de nuestros tiempos ya que es a lo único que nos estamos aferrando, ese lugar en el cual se reúnan los pensamientos que escucho hablarme al oído cuando camino por Ramírez, por Linch o Republica. La pregunta en este caso se traslada a un plano comunicacional ¿Qué espero de aquellos que leen Visionarte? Que se produzca una relación recíproca en la cual las distintas forma de pensamiento nacidos de esta tierra de vacas, se conjuguen para generar algo más que pasto molido, algo más que chayas en la plaza, algo más que un toro en medio de la cuidad, sé en lo más profundo de mí que existe mucho más, existe la combinación de culturas, existe un casco histórico, existe una arquitectura exquisita, poesía cargadas de invierno, existen graffiti`s, existen los paseos bajo la lluvia de invierno, existe la música que se escucha desde Chuyaca hasta Trinquicahuin , y finalmente existe este Osorno “B” cargado de pensamientos, estas personas que se pasean entre los bares Underground, que se encuentra escribiendo versos, enamorándose del arte, de la belleza de esta cuidad, que se ponen audífonos y caminan horas sin rumbo, que deambulan entre Rombaud, Neruda, Don Nicanor, la Violeta, el Victor, Nietzsche, Borges, Cortazar, Freud, Fellini, Tarantino, Woody Allen, Mozart, Bach, Chopin, los Beatles, Iron Maiden, radiohead, Charli, Soda, Aznar, Picasso, Dalí, Miguel Angel, Leonardo, Rafael (no son las Tortugas Ninja), Andy Warhol, Monet, Rembrandt y muchos otros que se me quedan en el tintero (o en el teclado del computador) y también aquellas personas que no conocen a ninguno de estos tipos pero sienten que algo de este suelo les dice “piensa”.

Finalmente lo que espero es una revista que me den ganas de leer, no por pose, no por creerme un intelectual, si no por que me veo reflejado en ella, porque los que escriben no son eruditos, son tipos igual a mí, que no escuchan el hit de moda, que no se llaman artistas, sino que esperan algún día merecer que los llamen así.

Visionarte es la vía de escape, y el punto de encuentro, es donde Osorno dice “presente” ante el nosotros, es ese atisbo de identidad artístico creativo en el cual se unen las escuelas, se unen las personas, como la barra de nuestro equipo de fútbol “somos los que somos”, las puertas están abiertas, los pinceles remojados, los lápices afilados, los instrumentos afinados, los actores están maquillados, las mentes dispuestas a decodificar esta gran cuidad, este espacio de tierra que ya no está entre Valdivia y Puerto Montt, sino en un lugar denominado Osorno.